CONVERSATORIO PARROQUIAL: IMPUESTOS EN CALI

Convocado por la Parroquia, se llevó a cabo el pasado martes, a templo lleno, un conversatorio sobre el tema de las 21 Megaobras urbanísticas que la alcaldía municipal ha lanzado como gran proyecto de transformación de la ciudad, con el lema “estamos remodelando El CIELO” (Ver información oficial en www.cali.gov.co).
La audaz propuesta y las imágenes tridimensionales de la nueva cara que tendría la ciudad cuando estén listas, resultan atrayentes para el ciudadano del común hasta cuando le va llegando la notificación de un impuesto de valorización que para una familia de clase media del barrio Cristóbal Colón puede oscilar entre los 900.000 y 1.200.000 pesos, pagaderos a 5 años… con la debida financiación.
Para propiedades como las nuestras el impuesto significa casi 400 millones de pesos, que bajarán moderadamente al aplicarse la ley de concordato de la exención para templos y casas curales.
Como era de esperarse, ha ido creciendo la preocupación colectiva y generando una envolvente reacción, instigada desde las organizaciones de base y diversos sectores políticos que van desde el clamor ante la imposibilidad total de pago, hasta el juicio implacable a unas autoridades y un concejo municipal que violó muchas disposiciones legales, olvidó el sentido de las proporciones en estos tiempos de crisis y perdió la cordura en la proyección del progreso a medida real de la ciudadanía. “En tiempos de gran crisis hay que hacer propuestas de envergadura que devuelvan la capacidad de soñar y la reacción contundente, fue la filosofía que construyó el consenso del Concejo municipal”, dijo uno de sus integrantes
Para recibir información de primera mano de los funcionarios responsables y para dar la posibilidad de que éstos escucharan el clamor de los habitantes del barrio Cristóbal Colón y sus alrededores, abrimos el templo y  logramos la presencia del Dr. Marcos Zambrano, Secretario de Valorización municipal, el Dr. Orlando Riascos, director de Catastro y el Concejal Fabio Arroyave.
Durante 2 horas largas hubo la oportunidad de escuchar las razones y los criterios del gran proyecto y su financiación por parte de los propietarios de los 562.000 predios que tiene la ciudad y que aportarían los $ 869.000.000.000, que se requieren. Vino luego una larga serie de intervenciones en todos los tonos, manifestando las inquietudes, la angustia, la rabia y la petición de realismo a los gobernantes. Hubo quien pidió el cese inmediato del mandato del alcalde, la abuela pensionada dispuesta a pagar hasta por 3 megaobras pero no más, el sindicalista que denuncia el meganegociado que para munícipes y cabildantes representa el proyecto global, abogados denunciantes del atropello hasta la misma constitución, ingenieros con mirada apocalíptica a las impecables maquetas, escépticos de los miles de empleos que las obras generarían.
Al final, los funcionarios dieron algunas respuestas, recordaron los mecanismos establecidos de apelación y acción colectiva y prometieron tener en cuenta ese clamor ciudadano, con tinte de mandamiento popular “al pronunciarse nada menos que en la casa de Dios”, decían.
La convocación parroquial, sirvió sin duda como toma de conciencia sobre los megaproblemas de la ciudad y los desconcertantes métodos para afrontarlas a que no están convocando. Pusimos a disposición las instalaciones y el probado liderazgo comunitario que tenemos, para organizar una mesa de trabajo que profundice los temas tratados, canalice el descontento y muestre, con la fuerza de un amplio sector ciudadano, focos prioritarios de urgente alianza entre el gobierno y la ciudadanía y alternativas para recuperar la ciudad de su estado de postración, pérdida del sentido de pertenencia, empobrecimiento creciente, indiferencia y desilusión. Creemos que se celebra así, de manera muy misionera el impacto de presencia centenaria en Colombia y se honra dignamente la memoria del P. Juan Bautista y los claretianos que han hecho historia en esa comunidad parroquial. Les seguiremos contando.
La foto: instantánea durante la intervención de los funcionarios municipales ante una asamblea que colmó el templo parroquial.


 
 


 
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